19 abril 2011

¿Quién se preocupa de la formación de nuestros hijos?

Esta cuestión es algo que fin de semana tras fin de semana más de una persona se lo pregunta al concluir la jornada, generalmente los sábados.

Cualquiera puede entrenar con la normativa actual. Incluso todos podemos ver anuncios con demanda de entrenadores. A principio de temporada, en colegios y clubes se producen verdaderos quebraderos de cabeza para poder encontrar entrenadores para todos los equipos que tienen a cargo.

Los entrenadores por vocación son una especie en extinción, por lo que en la actualidad no podemos poner un gran filtro para seleccionarlos. Los motivos seguramente serán varios. Experiencias negativas en primera persona o de personas allegadas, falta de motivación, cambio de la forma de vida de las personas... Pero la realidad es una, cada vez surgen menos entrenadores por vocación.

¿Es justo que para cualquier oficio se pidan unos mínimos y para la formación de los pequeños valga cualquiera? ¿No creéis que habría que regularlo de alguna forma? Dejamos en manos de "cualquiera" la responsabilidad de la formación de nuestros hijos. No sabemos ni su forma de actuar, ni su forma de entrenar, ni siquiera sabemos si les gusta entrenar, pero les dejamos a nuestros hijos para que les enseñen y los formen. 

Y no queremos exigir que todos los entrenadores estén titulados, pero sí que tengan unos mínimos conocimientos y principios para formar y entrenar a los más pequeños. Los niños son auténticas esponjas y un entrenador para ellos es un modelo a seguir. Entonces... ¿Nos es válido cualquier modelo?

No nos olvidemos que ligados al deporte hay numerosos valores que no todo el mundo con sus actuaciones y forma de ser es capaz de transmitir. Valores que sirven para cualquier aspecto de la vida, pero que muy estrechamente unidos al deporte, son más fáciles valga la redundancia precisamente de eso, de valorar.
¿Quién se preocupa de que esos valores estén presentes en la educación y formación de nuestros hijos? Son valores como el respeto, la igualdad, el juego limpio, la sinceridad, el saber ganar, el saber perder... que, nuestros hijos no solamente los van a tener que tener en el deporte, sino en la vida cotidiana. Y si en la vida cotidiana me preocupo de que en el colegio lo aprendan... ¿Por qué en algo tan importante como el deporte, me despreocupo?

Los que llevamos mucho tiempo metidos en este mundo, la verdad es que tendríamos para escribir un libro de las situaciones que hemos podido vivir como jugadores y entrenadores de base. ("Entrenadores" que van a entrenar con su novia o amigos, "entrenadores" sentados en el suelo dirigiendo, "entrenadores" comiendo pipas mientras los chavales corren tras un balón, "entrenadores" que insultan al árbitro, "entrenadores" que han estado a punto de llegar a las manos por un partido de prebenjamines, "entrenadores" que han insultado a algún padre del equipo rival o de su propio equipo...) 

Por tanto... ¿Quién regula esto? ¿Por qué cualquiera pueda tomar las riendas de un equipo de pequeños cuando el niño más debe aprender?
¿Por qué para cualquier oficio se exigen unos mínimos y cualquiera que en septiembre quiere entrenar tiene un hueco en algún colegio o club? ¿Por qué dejamos a nuestros hijos en manos de cualquiera? ¿Nos preocupa su formación o simplemente tenerlos unas horas más fuera de casa?

Estamos hartos de los entrenadores que tratan a los niños como si fuesen tornillos. La formación de un niño es mucho más que un sueldo para salir del paso.

No todo el mundo vale para todo. Para sacarte el carnet de conducir debes reunir unos requisitos. Para poder acceder a la Universidad debes haber superado unas pruebas, para entrenar nadie te pide tui currículum, nadie sabe tus inquietudes ni tus aspiraciones en la vida, simplemente te dicen: "Aquí tienes a tus chavales".

Ser entrenador no es una ocupación cualquiera. Ser entrenador de base es mucho más. Y si no... ¿les preguntamos a los más peques lo que significa para ellos su entrenador?

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